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Los muebles del Papa no son lujosos, sólo increíblemente especiales

Cuando el Papa Francisco celebre una misa al aire libre el 23 de septiembre en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, se situará en un altar y se sentará en una silla construida a mano con el máximo cuidado por una veintena de artesanos que trabajaron durante más de un mes.

De hecho, en todos los lugares a los que acuda el Pontífice en su primera visita oficial a EE.UU., encontrará muebles nuevos y especialmente forjados, desde bancos para diáconos hasta un atril o un escudo papal tallado a mano.

Nueva York

En Nueva York, el cardenal Timothy Dolan acudió al centro de jornaleros Don Bosco de Port Chester, donde la mayoría de los trabajadores inmigrantes construyeron la silla del Papa para su misa en el Madison Square Garden. Los jóvenes del Lincoln Hall Boys Haven de Lincolndale construyeron el altar. Dolan dijo que seleccionó a los grupos en consonancia con el énfasis del Papa en el respeto a los trabajadores, los inmigrantes y los marginados de la sociedad.

En Filadelfia, Francisco visita el Centro Correccional Curran-Fromhold el 27 de septiembre. Su silla procede del vecino Centro Correccional Industrial de Filadelfia, donde una docena de reclusos que aprenden carpintería en los talleres profesionales de PHILACOR trabajaron en ella.

Los reclusos ensamblaron, tallaron, lijaron y tiñeron el trono de nogal de 2 metros durante cuatro semanas para preparar la visita.

«Es una tradición. Es como sacar la vajilla buena cuando viene tu papá de visita», dice Dave Cahoon, un carpintero que supervisó la construcción de los muebles para la visita del Papa a Washington.

Francisco viene de orígenes humildes y ha evitado los adornos de los cargos eclesiásticos superiores, algo que reconoce Cahoon, diácono durante 24 años en la Parroquia y Santuario de Santa María de Fátima en Barnesville, Maryland. Todos los 16 muebles fabricados para su visita serán reutilizados para su uso en el Santuario Nacional después de que hayan servido al Papa.

Silla plegable de Ikea

«Estoy seguro de que el Santo Padre estaría contento con una silla plegable de Ikea», dice Cahoon. «Creo que estaría doblemente contento de que estos muebles se reutilizaran».

Cahoon es propietario de la carpintería St. Joseph’s, que lleva el nombre del santo patrón de los carpinteros y que está especializada en mobiliario para casas de culto. Y este no es su primer trabajo papal. El obispo encargó a Cahoon en 2008 la construcción del altar y la silla, diseñados por estudiantes de la Universidad Católica, para la misa del Papa Benedicto XVI en 2008 en el Nationals Park, el estadio de béisbol de Washington, D.C.

«Es como si un rayo cayera dos veces», dice Cahoon.

Ese proyecto le mantuvo despierto por las noches con la preocupación de si lo terminaría a tiempo. El día anterior a la misa, trabajó en el estadio hasta las 11 de la noche y luego volvió a las 4 de la mañana para asegurarse de que todo estaba en su sitio.

«Llevaba mucho tiempo preocupado por el proyecto. Me preocupaba que pasara una ráfaga de viento y se lo llevara por delante», dice Cahoon. «Cuando se sentó y no pasó nada, me dormí».

Al final, todo salió bien. El proyecto se hizo, y se despertó a tiempo para la misa.

«La mejor palabra para describirlo son las gracias silenciosas que encuentras en el camino, la gente que aparece y ayuda», dice.

Para Francisco, él y su equipo -incluido Doug Fauth, de Carriage Hill Custom Cabinets & Millwork, que tiene un taller más grande en Frederick, Maryland- están construyendo una silla papal, ocho bancos, dos sillas laterales, un altar, un ambón, un banco para el cantor, una talla del sello papal y un soporte que sostendrá el relicario para la misa de canonización de Junípero Serra, un fraile franciscano que fundó las primeras misiones católicas en California.

La silla, diseñada por estudiantes que ganaron un concurso con jurado en la Universidad Católica, no está adornada, dice Fauth. «Es bastante simple», dice. «Al ser simple, creo que dice mucho sobre el Papa Francisco. Es un Papa del pueblo. Intentamos no derrochar, ser frugales, como él querría».

Para Cahoon, el altar es la pièce de résistance. Es donde, como diácono, está llamado a ayudar.

«La misa es el punto culminante del culto católico. Que el Santo Padre venga a celebrar la misa nos hace mucha ilusión», dice. «Construir el altar, es el punto culminante de mi vida. Para mí, es donde Jesús viene a nosotros».

Cuestiones espirituales

Durante el último mes, dejando de lado las cuestiones espirituales, Cahoon se ocupó de los aspectos prácticos.

El altar tenía que ser transportable, pero también tenía que hacer juego con el mármol y la piedra de la basílica. Si lo construyera todo de piedra maciza, sería inmanejablemente pesado. Así que tiene una tapa de piedra real, pero la base de 41 pulgadas de altura tiene un acabado de piedra artificial. Aun así, sólo la base pesa 450 libras y se necesitaron nueve personas para subirla por las escaleras del santuario el 21 de agosto.

Cahoon y su equipo también tuvieron en cuenta los valores de Francisco. El pontífice publicó una encíclica en junio sobre los peligros del cambio climático en la que pedía una mayor administración de los recursos naturales.

«Se trata de cuidar el planeta, reutilizar, reciclar. Sabíamos que no querría que sus muebles fueran de caoba de una selva sudamericana», dice Cahoon.

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